|
CAMPAÑA DE ALGODÓN Y TEXTIL
Ahora que llega el verano es posible que estés pensando comprar ropa fresquita de algodón, pañales, algodón natural, productos medicinales provenientes de esta planta, etc. o quizá ya lo hayas hecho.
Antes de llegar a tus manos, el algodón de esa camiseta, esa falda o esos pañales habrá recorrido medio planeta. ¿Puedes imaginar dónde se cultivó ese algodón, dónde se hiló, tejió, tiñó y cosió? ¿Te has preguntado en qué condiciones estaban trabajando quienes lo hicieron, si recibían salarios dignos y tenían condiciones laborales adecuadas? ¿la producción ha respetado el medio ambiente y la salud de las trabajadoras y trabajadores?
Una buena parte del algodón mundial se cultiva bajo sistemas de monocultivo en grandes latifundios que consumen pesticidas a gran escala, lo que supone un alto riesgo para la salud de las y los agricultores. Este cultivo también tiene un desmesurado consumo de agua (1200 l. por kg. cosechado)
De los cultivos, el algodón pasa a las industrias textiles, donde se elaboran los hilos, tejidos y prendas por parte de empresas que en la mayor parte de los casos son subcontratadas por las multinacionales del diseño conocidas por todas y todos. Muchos talleres de estos son conocidos como maquilas, y se sitúan en zonas francas, que son terrenos cedidos por los países para la ubicación de industrias de manufactura, donde la legislación laboral es muy permisiva o inexistente, o no se controla su cumplimiento. En estas maquilas trabajan varios millones de personas en condiciones laborales indignas e indignantes (según denuncian docenas de organizaciones de Derechos Humanos, sindicatos y ONGs, abundan salarios míseros, horarios abusivos, lugares de trabajo insalubres, bajas por enfermedad o embarazo penalizadas sin salarios, con despidos, etc, otros abusos y malos tratos,..). La mayor parte de ellos son niños y niñas, y mujeres, sobre todo jóvenes (según las mismas fuentes, en Indonesia, hay casi 2,7 millones de niños de 10 a 14 años trabajando en la industria textil).
Además, en esta industria se emplean tintes sintéticos para la coloración del tejido de algodón que son altamente tóxicos, poniendo en riesgo la salud de los trabajadores y trabajadoras que los manejan y la del medio ambiente y las comunidades locales. Se ha estimado que en la elaboración de cada camiseta se gastan aproximadamente 150 gr. de productos químicos de síntesis.
¿Y qué podemos hacer nosotras y nosotros, como consumidores y ciudadanos del Norte, para contribuir a mejorar esta situación?
Encontrarás respuesta a estas preguntas en la página
www.ideas.coop/camp.html
|