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CAMPAÑA "EL PAN, POR EJEMPLO"

El Curso de postgrado en Agricultura Biológica tiene como objetivo la formación de técnicos especializados para realizar labores de investigación, extensión, enseñanza y control, tanto en fincas y empresas como en la administración, en un sector que está en constante desarrollo. Este curso cuenta con el precedente del Curso de Postgrado de Especialización en Agricultura Biológica que se celebró en Madrid en 1991-92 en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y con las dos ediciones del Curso a Distancia de Especialización (1995-96 y 97-98) que contaron respectivamente con la colaboración del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y con la recomendación de la CRAE (Comisión Reguladora de la Agricultura Ecológica) como órgano colegiado adscrito al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el asesoramiento en materia de agricultura ecológica.

El concepto de "cultura biológica" engloba al movimiento que responde a la necesidad actual de parar la agresión que viene sufriendo el sistema vital general, cuyas consecuencias podrían llegar a ser irreversibles.

La agricultura biológica, primera manifestación de esta corriente cultural es, desde su origen, un movimiento científico que tiende a proteger, restaurar y equilibrar el sistema.

A pesar del establecimiento científico convencional, que intereses industriales tienden a perpetuar, se está haciendo evidente la inviabilidad de las técnicas utilizadas por la "agroquimica". Los desastres ecológicos son prueba de ello: merma de la capa de ozono, efecto invernadero, lluvias ácidas, eutrofización y falta de potabilidad de las aguas, envenenamiento de las tierras por acumulación de venenos y pesticidas. Por tanto, erosión, desertización.

La agricultura y la ganadería intensivas, y la industria química al servicio de ambas, contaminan gravemente los recursos naturales. El agua, el suelo y el aire están en peligro. Se pierde la calidad nutritiva de los alimentos.

Son realidades que evidencian la necesidad de cambio y exigen una conducta consecuente y responsable. Sin embargo, no faltan dentro del mundo científico, político y económico, quienes se adhieren y colaboran con la actual industria agro-químico-alimentaria, movidos por intereses parciales y, por tanto, desconsiderados.

Para satisfacer sus intereses, esta industria necesita materia prima barata, segura y de larga duración. Para ello industrializa la agricultura.

La ganadería se ha convertido también en una máquina de producción masiva de animales. Hormonas, anabolizantes, antibióticos... son utilizados para el engorde rápido, sin tener en cuenta las nefastas consecuencias para el ser humano y el medio, y aún menos los malos tratos inflingidos a los animales.

Junto a toda la extensa gama de fitosanitarios y fármacos utilizados en la agricultura y ganadería intensivas, otra no menos amplia ni menos peligrosa es utilizada para la transformación y acabado final de los productos (conservantes, colorantes, saborizantes, edulcorantes...)

De no progresar la agricultura biológica la tierra acabará en manos de las multinacionales. Estas están ya relegando de su puesto al agricultor, convirtiéndolo en un elemento más a su servicio, en un eslabón más en la cadena de la producción, cuando no expulsándolo de su tierra. El agricultor hoy ha perdido su autosuficiencia: está obligado a comprar no sólo las semillas, sino todos los productos químicos, que las mismas empresas le venden para que estas semillas puedan desarrollarse. Consecuencia: endeudamiento cada vez mayor del sector agrario, que se agudiza con las "ayudas" recibidas. Créditos que no son más que gravámenes a medio o largo plazo para sus tierras, que acabará perdiendo. Es un circulo infernal.

Al respecto, y en el caso concreto de España, en 1983, el 73'7% del total de sus ingresos, el sector agrario lo debía a las entidades de crédito. En 1988, el grado de endeudamiento había aumentado al 75%.

La agricultura, antaño centro de gravedad de las demás actividades del ser humano, hoy es un sector asfixiado. Si bien es cierto que gracias a la agricultura moderna han aumentado las producciones, también lo es que ha sido en detrimento no sólo de la calidad de los productos y deterioro de los medios de producción, sino además de las condiciones socio-económicas.

Mientras que en 1964 por cada peseta invertida por el sector agrario, este obtenía 4'84pts., en 1986 sólo 2'61. No solamente es esto, el "Resumen Macromagnitudes del Sector Agrario" de 1986, publicado por el M? de Agricultura, muestra como lo reempleado en el nuevo sector (semillas, estiercol, etc.) va disminuyendo, mientras que los gastos que el agricultor tiene que hacer fuera de su sector (maquinaria, fitosanitarios, etc.)aumentan cada año vertiginosamente. Se pasó a gastar fuera del sector de 61.212'5 millones de pesetas, a precios constantes de 1970, en 1964, a 202.577'1 en 1986. Por tanto, los beneficios revierten cada vez más en otros sectores y menos en el agrario.

Los salarios agrarios tampoco aumentan al mismo ritmo que los demás y, por lo tanto, la capacidad de conversión de sus producciones en bienes y servicios finales es cada vez menor. En la publicación del M? de Agricultura "La Agricultura, la Pesca y la Alimentación Española en 1988" podemos ver como en ese año el Indice de salarios agrarios es de 421,1 y el de los no agrarios de 592,0.

La conveniencia de transcender el sistema actual no nace de la identificación con ninguna ideología política en particular, sino de ver la necesidad de rectificar todo el sistema y que todo el esfuerzo debe ser dirigido hacia la descontaminación.

La industria, básicamente competitiva, es mostrada como signo de progreso y de bienestar. A pesar de que todo lo que se argumenta en su favor tuvo un origen sincero, hoy el momento es otro. Nunca el planeta había llegado al nivel de contaminación actual y, posiblemente, de seguir sin cambios, el cataclismo sea inminente.

Conscientes de la gravedad del momento, que afecta directamente a nuestro país (50% de las tierras cultivables en peligro de desertización, según datos de la Dirección General de Medio Ambiente), y en base a que la Administración española (como la Comunitaria) ha reconocido oficialmente la agricultura biológica, entendemos que la agricultura española debería salir del marco competitivo y dejar de servir grandes cantidades de materia prima barata, destinada a una industria que la va a transformar y conservar a través de procesos altamente contaminantes.

Entendemos que la agricultura biológica es un elemento de proceso social autentico, demostrable y conveniente, que puede ser aplicado en cualquier país. España debido a sus especiales características de suelos y climas, podría jugar un papel de banco de semillas de alcance mundial. Para ello como para el desarrollo del movimiento biológico en cada país, es preciso que los organismos públicos responsables de la calidad biológica, sean creíbles ante los consumidores y, a este fin, estén las funciones de control y garantía a cargo de técnicos oficiales, del todo ajenos a intereses comerciales y con el suficiente respaldo académico.

Creemos que todo lo que existe tiene su razón de ser. No estamos en contra de nada. No estamos en contra de la química sintética. Tampoco de las multinacionales. En el concepto de multinacional hay aspectos que consideramos positivos, como la transcendencia de las fronteras nacionales, la cooperación entre sectores, el ahorro de gestión, la reducción de burocracia.

Estas virtudes podrían ser puestas al servicio de intereses generales. Si así fuera, si fuéramos todos capaces de hacer entender a estas grandes industrias que su conveniencia está en servir a intereses generales, como es la agricultura biológica, esas estructuras podrían ser una gran ayuda para acelerar la descontaminación.

UN EJEMPLO PRÁCTICO: EL PAN

El Código Alimentario Español,Art.4.31.06,prohibe la utilización de aditivos "en los alimentos fundamentales (...) si el efecto deseado se puede obtener por métodos técnicos de cultivo, selectivos, genéticos o simplemente de elaboración adecuados". Es evidente que el pan se encuentra en este caso.

Los siguientes datos muestran la rapidez con que pueden alcanzarse importantes logros en descontaminación y en empleo, mediante normas como la mencionada, que existiendo, no se aplican.

En concreto se estudiaron los efectos que se producirían si los centros hospitalarios españoles, públicos y privados, aplicando el artículo 4.31.06 del Código Alimentario, incluyeran el pan biológico (con su germen, grado de extracción del 71%) en la dieta de los pacientes y del personal.

Según datos del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social en España existen un total de 193.996 camas hospitalarias. El índice de personal por cama es de 0`75. Por tanto, el personal es de 145.497. Total de consumidores en potencia en los centros sanitarios de pan biológico: 339.493.

El consumo medio de pan por persona al día en los hospitales es de 250gr., el consumo total de pan anual en los hospitales sería de 30.978.736 kg. Teniendo en cuenta que para elaborar 1 kg. de pan se necesitan 800gr.de harina, para los 30.978.736 kg. se necesitarían 24.782.988 kg. de harina biológica. Para obtener esa harina con un grado de extracción del 71%,se necesitarían 34.905.616 kg. de trigo biológico.

Considerando que el rendimiento medio por hectárea del trigo en secano es de 1.000kg/ha, para cubrir la demanda se necesitarían 34.906 ha.

En agricultura biológica es precisa la rotación de cultivos. Según la rotación tradicional en España de cereal/leguminosa, es preciso doblar la superficie necesaria para obtener la producción requerida. Serían, pues, necesarias 69.812 ha.

HORAS DE TRABAJO NECESARIAS PARA ATENDER LA SUPERFICIE REQUERIDA (69.812 has.)
La media de labores y tiempo invertido en el cultivo biológico es la siguiente: 7'1 horas/ha.
Y en el cultivo convencional: 4'8 horas/ha.

CULTIVO BIOLOGICO: 495.665 horas.
CULTIVO CONVENCIONAL: 335.098 horas/ha.
En agricultura biológica se necesitan 160.567 horas más de trabajo que en agricultura convencional, es decir 160.567/8: 20.070 jornales.

COMBUSTIBLE (Gas-oil)
Siendo el índice de consumo 0'2718 kg/CV/hora
En cultivo biológico, se necesitarían 10.438.683 kg. de gas-oil.
En cultivo convencional, se necesitarían: 18.999.943 kg.

El cultivo biológico supone, por lo tanto, un ahorro de 8.561 Tn. de gas-oil.

ELABORACION DE LA HARINA Y DEL PAN, INCREMENTO DEL EMPLEO:

  • Para la elaboración de la harina biológica, se generarían 620 jornales.
  • Para la elaboración de pan biológico se crearían 27.669 jornales.

Si consideramos el proceso en su totalidad, es decir, desde el cultivo del trigo hasta la elaboración del pan, la agricultura biológica generaría 48.350 jornales.

PESTICIDAS EVITADOS

De todos es sabido que los fertilizantes industriales y su inevitable secuela, los pesticidas y herbicidas, son uno de los factores de contaminación más amplios y peligrosos y afectan a las aguas, la tierra, el aire, la fauna, los alimentos y directamente a los agricultores (se producen millones de intoxicaciones cada año al utilizar los plaguicidas, de las cuales 40.000 son casos mortales).

La agricultura biológica, ha demostrado que esos productos no son necesarios. La fertilización orgánica, usando residuos de las propias fincas, consigue producciones comparables en la mayoría de los casos y rentabilidad superior siempre, además de proteger la fertilidad de la tierra y la salud de todos.

En el ejemplo elegido hemos calculado, según datos publicados por especialistas, las cantidades de abonos que se calcula preciso aportar en forma industrial para las hectáreas y rendimientos que estamos manejando y también los herbicidas, insecticidas y fungicidas que se calculan como media en España para este tipo de cultivos.

Extracciones medias de N/P/K para la producción de 1 Tn de trigo/ha: Nitrógeno, 28 kg; Fósforo, 14 kg; Potasio, 26 kg.

Esto supone en nuestro caso, al devolverse al suelo en forma orgánica (y gratuita), un ahorro en fertilizantes industriales de:

  • Nitrógeno: 1.954.736 kgs.
  • Fósforo: 977.368 kgs.
  • Potasio: 1.815.112 kgs.

En cuanto a los herbicidas y pesticidas, se dejarían de utilizar anualmente:

  • Herbicidas: 349.060 litros.
  • Pesticidas: 174.530 litros.

El ejemplo anterior, nos vino sugerido por un caso real. Una empresa de pan biológico ganó un concurso para abastecer de pan a un gran hospital barcelonés. Se le concedió, frente a sus competidores por la calidad de las muestras presentadas y el menor precio a que las ofrecía (el hospital ahorraba 8.000 ptas/diarias, frente a la siguiente oferta), sin que hiciera referencia a su calidad biológica. Ya a punto de iniciarse el abastecimiento, el responsable de dietética, informado de la procedencia biológica, rechazó el pan aduciendo la falta de base científica y legal de los alimentos biológicos. De nada han servido hasta hoy las documentaciones científicas, las normas legales que le han sido enviadas.

Este caso no es en absoluto raro. Por el contrario, es la forma normal en que nuestro dinero se utiliza en contra de nuestra salud y de la de nuestro planeta. Con dinero de todos se dan a los agricultores subvenciones condicionadas a la compra de semillas infértiles, pesticidas, maquinaria, gas-oil. Para que no cultive. Para eliminar excedentes. Para vender por debajo del precio de coste, arruinando a otros agricultores.

Con nuestro dinero, se sostiene toda la industria del engaño, toda la investigación para darnos una cosa por otra, toda la publicidad.

Ninguna industria, ningún grupo económico, ningún gobierno, podría dar un paso contra los intereses generales si los consumidores fuéramos conscientes y consecuentes. Por eso nos dirigimos a la mayoría, a los ciudadanos en general que con su elección diaria pueden apoyar una u otra vía, para que se informen seriamente, responsablemente, y actúen en consecuencia.

Los industriales, los políticos, los informadores, tenemos especial responsabilidad ante la sociedad, ante nuestros propios hijos.

Los agricultores deben recuperar las riendas de su oficio y de su vida. No andar discutiendo sin fin falsas ayudas sino reclamar un cambio radical, obtener lo que les corresponde.


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