La agricultura ecológica canaria echa raíces

10/03/2010.- Esta actividad agrícola está llamada a avanzar en la escena productiva del Archipiélago. En la provinica tinerfeña se contabilizan 52 industrias ecológicas y otros tantos puntos de venta.
Desde el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria se dan pasos importantes para impulsar la producción, agrupar al sector y mejorar la comercialización.La agricultura ecológica no termina de cuajar como sistema de producción de éxito en el sector primario del Archipiélago, pero su futuro es esperanzador, por lo que la Consejería autonómica de Agricultura pretende reforzar esta actividad con actuaciones a corto y medio plazo que incidan en el concepto de sostenibilidad y respeto por el entorno natural y la mejora de los ingresos de los agricultores.
Desde el Ejecutivo canario se trabaja para reducir las trabas y costes administrativos que supongan un lastre para la práctica de esta actividad agraria.
Canarias cuenta con casi un millar de operadores ecológicos, de los que 710 son productores y 126 están inscritos como industrias, y dispone además de 125 puntos de venta. Según los últimos datos de de la Consejería autonómica de Agricultura, del total de 710 productores, 505 corresponden a la provincia de Santa Cruz de Tenerife (316 en Tenerife, 125 en La Palma, 49 en El Hierro y 15 en La Gomera), por 205 en Las Palmas (134 en Gran Canaria, 27 en Lanzarote y 44 en Fuerteventura).
De las 126 industrias que están radicadas en el Archipiélago, 52 están en la provincia tinerfeña y 74 en Las Palmas. De los 125 puntos de venta, 73 están ubicados en la provincia oriental y 52 en la occidental. La agricultura ecológica en Canarias es el 0,16% de la extensión dedicada a este fin en el país. El 1,8% de la superficie cultivada en las Islas se dedica a la agroecología, frente al 3,2 nacional.
El director del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), Guillermo Díaz Guerra, explica que la agricultura ecológica, también conocida como biológica u orgánica, es "una forma de cultivar la tierra y de criar el ganado de manera respetuosa con la naturaleza, sin utilizar productos químicos tóxicos, sin semillas modificadas genéticamente, sin forzar los ciclos de fertilidad ni de alimentación de los animales, para obtener alimentos de la máxima calidad". En su opinión, esta actividad "recupera la cultura agrícola y campesina, manteniendo su identidad y su valorización por parte de los agricultores y del resto de la sociedad, al respetar y aprovechar los conocimientos anteriores. Esta agricultura aprovecha las variedades locales y razas autóctonas que, con el paso de los siglos, se han adaptado mejor a las condiciones ambientales de cada lugar. Eso permite recuperar sabores y aromas casi perdidos. Estamos haciendo una selección de las semillas tradicionales para, en dos años, poder obtener semillas ecológicas de estos productos".
En las Islas el control de la agricultura ecológica lo ejerce el ICCA, antes en manos del CRAE, que ahora es el órgano que se encarga de certificar los productos alimenticios de origen agrario obtenidos en Canarias o cuya última manipulación la realice una industria ecológica establecida en Canarias.
Asimismo, en enero se constituyó el Consejo Asesor de la Agricultura Ecológica, abscrito al ICCA, donde están representados los productores, comercializadores y consumidores.
Calidad diferenciada
"La producción ecológica es uno de los pocos métodos que frente al convencional produce alimentos de calidad diferenciada y por los que el consumidor está dispuesto a pagar más. Producir en ecológico implica un mayor valor añadido", apuntó Díaz Guerra.
En su opinión, la situación en la que se encuentra la agricultura ecológica es "relativamente estable. No hemos conseguido un gran crecimiento y, en cifras brutas, el número de hectáreas y de productores está estable, pero con un importante cambio cualitativo. En los dos últimos años hemos depurado los registros y las cifras se han mantenido estables".
El director del ICCA lamenta que en la agricultura ecológica "prácticamente no existían asociaciones ni cooperativas en este negocio, la producción está muy atomizada y, ahora, estamos consiguiendo que se agrupen, para de esta manera reducir los costes de los insumos, producir compos entre todos y comercializar de manera conjunta".
Otra de las debilidades de esta práctica agrícola es la comercialización, ya que "se hace a través de las vías convencionales y no existe una gran red de distribución. Por ello, hemos trasladado a la empresa pública Gestión del Medio Rural para que a corto plazo diseñe y pongan en marcha una línea exclusiva de distribución de productos ecológicos, de manera que agrupe a las pequeñas producciones".
M.Prieto/Vida Sana - El Dia.es


