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La UE autoriza el cultivo de la patata transgénica Amflora, a pesar de las advertencias de la OMS y grupos ecologistas

3/03/2010.- La Asociación Vida Sana junto con Amigos de la Tierra, CECU, COAG y Greenpeace denuncian que este peligroso tubérculo trangénico de BASF, cuyo cultivo sorprendentemente se ha autorizado por Comisión Europea tras 12 años de prohibición, podría incrementar la resistencia a los antibióticos.

Una de las primeras decisiones de la nueva Comisión Europea ha sido autorizar ayer el cultivo de cinco nuevos transgénicos, entre ellos el cultivo de esta peligrosa variedad de patata  del grupo alemán BASF, autorizada ahora por primera vez desde 1998.
 
El Comisario de Salud y Consumidores John Dalli, de acuerdo con el Presidente Barroso, ha sido quien ha dado la autorización a través de un procedimiento que evita el debate del Colegio de Comisarios.

Esta patata transgénica, conocida como Amflora, ha sido desarrollada por la compañía agroquímica BASF y contiene un gen que la hace resistente a determinados antibióticos.

Por estar razón, la Asociación Vida Sana, Amigos de la Tierra, CECU, COAG y Greenpeace advierten que este cultivo supone un riesgo inaceptable para la salud de las personas, los animales, y el medio ambiente.

Parece increíble que la primera decisión de la Comisión sea autorizar un cultivo transgénico tan peligroso. En seis años, Barroso no ha podido ocultar las evidencias científicas que cuestionan la seguridad de la patata transgénica. La nueva Comisión ha tomado esta grave decisión sin un debate con todos los comisarios; el nuevo comisario Dalli, cuya misión es proteger a los consumidores, ha adoptado una de sus primeras decisiones sin considerar ni la opinión pública ni la seguridad con el objetivo de complacer a la mayor empresa química del mundo.

La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento han advertido de la importancia de los antibióticos afectados por la patata Amflora (1). La presencia de la patata de BASF en los campos podría aumentar la resistencia de determinadas bacterias a antibióticos imprescindibles en tratamientos contra la tuberculosis. Resulta especialmente llamativo el hecho de que se hayan dado desacuerdos sin precedentes en varias evaluaciones de este tubérculo (2) incluso en la protransgénica Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.

Además, la mayor parte de los países miembros de la UE se han opuesto a la autorización, ante lo que las organizaciones firmantes exigen a los Estados miembros que prohíban el cultivo de esta patata en su territorio.

El gigante BASF y la patronal europea de la biotecnología celebraron la decisión de Bruselas, mientras agrupaciones ecologistas lamentaban que una de las primeras decisiones de la nueva Comisión suponga "una amenaza para el entorno y la salud humana".

Consciente de la aversión que los productos transgénicos suscitan entre la opinión pública y en algunos Gobiernos (el italiano anunció de inmediato que va a montar un frente de rechazo con todos los países que se oponen a estas innovaciones), Dalli anunció que los países podrán adoptar salvaguardas (prohibición nacional, previa autorización de Bruselas) para impedir su cultivo en territorio nacional. La Comisión, mientras, prepara una nueva normativa para el verano que combine los dictámenes científicos favorables a los transgénicos con la libertad de los Estados a oponerse directamente a su cultivo.

La medicina está cada día más preocupada por la resistencia a antibióticos. En el 2001 se adoptó una ley europea que requería que los genes de resistencia a antibióticos que supusieran una amenaza para la salud de las personas y para medio ambiente fueran retirados paulatinamente hasta el 2004 (3). La empresa BASF solicitó la autorización para este cultivo como alimento humano y animal en el año 2005.

Amflora tiene un mayor contenido en almidón y fue desarrollada para uso en procesos industriales, piensos y fertilizantes. Sin embargo, las patatas convencionales no transgénicas disponibles en el mercado tienen casi el mismo contenido de almidón pero sin los genes de resistencia a antibióticos, lo cual demuestra que la patata transgénica es absolutramente innecesaria.

Los ciudadanos españoles, cansados de vivir en el único país de la UE cuyo Gobierno tolera el cultivo de maíz transgénico a gran escala, se manifestarán el próximo 17 de abril en Madrid contra la política del ministerio del Medio Ambiente, Rural y Marino. Con esta nueva aprobación tienen aún mayor motivo para hacerlo, dado que España fue uno de los únicos países de la UE que apoyó esta patata en el proceso de autorización.

 Desde Greenpeace, Juan Felipe Carrasco declara " Es que se trata de un hecho grave. Por OMG en sí, que es especialmente peligroso por varios motivos ambientales y sanitarios. Y por las formas en qué ha ocurrido, el proceso político-jurídico de aprobación." 

Añade que además de los riesgos inherentes a los transgénicos, "este OMG lleva un gen marcador que le confiere resistencia a determinados anitibióticos. Éste, de ser incorporado al genoma de una bacteria patógena del tracto intestinal, podría transferirle esta propiedad, con consecuencias médicas importantes. La OMS, la Agencia Europea del Medicamento, el Instituto Pasteur han pedido que no se comercialicen estos genes. Por otra parte están prohibidos desde enero de 2004 (y BASF solicitó autorización en 2005).

En cuanto al procedimiento político empleado, se trata de un atajo administrativo ("procedimiento escrito") que permite al Presidente y a un comisario aprobar algo sin pasar por el conjunto de los comisarios. Y eso que tenían en contra a la mayor parte de los estados (no a España). El argumento esgrimido, literalmente , por el comisario John Dalli es: "No hemos llevado esto a debate porque la anterior Comisión ya lo debatió" (sic). Esto es una verguenza. Y supone esconderse detrás de un procedimiento administrativo para obligar a los europeos a cultivar e ingerir los monstruitos de la BASF sin ser informados de ello.

Además, a pesar de que se oye que solamente es para uso industrial, esto no es cierto. Nos la encontraremos en nuestros platos por varios motivos:

-Se ha autorizado para uso en piensos compuestos, por lo que de todos modos nos llegará a través de los derivados animales, igual que con el maíz.

-Se colará en la cadena alimentaria por contaminación. En la autorización se incluye un apartado que permite presencia de hasta 0,9% en alimentos. Esto demuestra dos cosas: por una parte que los mismos que la han autorizado (y BASF) saben que la contaminación de los alimentos sera inevitable (la imposible coexistencia) y por lo tanto ya se van marcando su margen de presencia "técnicamente inevitable" en nuestros platos, cacerolas y sartenes (a la vez que mantienen el discurso del control tecnológico, la seguridad...). Eso supone que no es científicamente descartable que acabemos comiendo tortillas que anulen el efecto de medicamentos importantes, por ejemplo. Además, si supuestamente es tan segura, ¿por qué limitan a 0,9%? Es segura o no lo es, ¡decídanse!
 

Ahora, más que nunca, debemos ser miles las y  los que el 17 de abril gritemos en Madrid que NO queremos transgénicos.

 

 

 

DATOS:

El maíz transgénico de Monsanto autorizado en 1998 se cultiva en cinco países de la Unión Europea: España, con el 80% de la producción total (alrededor de 75.000 hectáreas), Eslovaquia, Portugal, República Checa y Rumania. Han adoptado salvaguardias contra su cultivo otros seis países: Alemania, Austria, Francia, Grecia, Hungría y Luxemburgo. La legislación polaca prohíbe todo cultivo de transgénicos.
Con las aprobaciones, ya habrá dos cultivos transgénicos que se podrán plantar en la UE (un maíz y la patata), y 32 variedades (de maíz, algodón, colza, arroz y berenjena) que se pueden importar. En este caso, cuando se usen para consumo humano, habrá que indicarlo en el etiquetado.
Origen. El primer cultivo transgénico se plantó en 1994. Desde entonces se ha aprobado una treintena de variedades (soja, maíz, arroz, colza, algodón, remolacha).
Extensión. 25 países permiten el cultivo de transgénicos. España es, dentro de la UE, el que más superficie le dedica (entre 60.000 y 100.000 hectáreas de maíz).
 

 

Notas:

(1) Organización Mundial de la Salud. www.who.int/foodborne_disease/resistance/amr_feb2005.pdf

(2) www.greenpeace.org/eu-unit/press-centre/press-releases2/EFSA-opinion-GM-potato-09-06-11

(3) Directiva 2001/18/EC sobre la liberación al medioambiente de organismos modificados genéticamente. Artículo 4(2)

 

 

M.Prieto/Vida Sana - Greenpeace - Agencia Europea del Medicamento.

 

 

 

 

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