LOS AGRONEGOCIOS DE LAS TRANSNACINALES CAUSAN LA
CRISIS ALIMENTARIA GLOBAL
“Plataforma Rural / Alianzas por un Mundo Rural Vivo, se suma a la
movilización del 17 de abril, día internacional de la lucha campesina”
La crisis alimentaria mundial está comenzando a aparecer en su
imagen real este año. Durante las últimas décadas el hambre estaba
"escondida" en áreas rurales o zonas marginales. Ahora el número de
afectados está aumentando y mucha más gente ya no puede aguantar
más. Están surgiendo disturbios por alimentos y vuelven las colas de
gente hambrienta en muchos lugares del mundo.
África y Asia son los mayores afectados por el hambre y la miseria en
las zonas rurales, y por los efectos crecientes del cambio climático. El
desarrollo económico y el crecimiento benefician solamente a una
minoría de la población y provocan daños ambientales y no resuelven
la situación extremadamente precaria de la gran mayoría. En la India el
auge económico beneficia solamente a una pequeña parte de la
población. Al mismo tiempo, la economía basada en el campesinado
esta siendo destruida y miles de campesinos acaban con sus vidas
suicidándose por la desesperación y la pobreza. Jóvenes campesinos
de Indonesia, Filipinas, Tailandia, Bangladesh tienen que abandonar
sus familias y aldeas para ir a otros países, porque allí no hay
posibilidades de poder ganarse la vida.
En la región de Latinoamérica se da un fenómeno similar. La tierra
cultivable ya no pertenece a la población rural. Tienen que trabajar la
tierra de la que fueron propietarios como mano de obra barata. Algunos
huyen a las ciudades intentando mejorar su vida, pero por desgracia
cada noche tienen que irse a dormir con el estómago vacío.
Las grandes empresas transnacionales de agronegocios quieren
aumentar su control sobre la alimentación mundial y la economía
agrícola. La liberalización del comercio y la inversión en la agricultura
lo ha hecho posible.
Los acuerdos tomados a nivel internacional a través de la
Organización Mundial del Comercio (OMC), los Acuerdos de Libre
Comercio (FTA) y los Acuerdos de Asociación Económica (EPA), e
impulsados por programas del Banco Mundial y del FMI, permiten el
apoyo incondicional a los agro negocios, siendo prioridad en las
políticas alimentarias y agrícolas en muchos países.
Los subsidios gubernamentales destinados a las transnacionales
agroalimentarias están siendo dirigidos a la agricultura industrial,
eliminando granjas en el Norte y en el Sur por medio de precios bajos
de dumping. A través de la revolución verde, las transnacionales de
agro negocios excluyen la sabiduría y los conocimientos locales en la
agricultura e imponen nuevas tecnologías e insumos agrícolas que los
campesinos tienen que comprar, dependiendo así de ellos de forma
permanente. Hoy en día, la avaricia de las transnacionales de la
groalimentación es incluso más peligrosa, ya que pretenden
apoderarse de mucha más tierra para convertirla en monocultivos de
agro combustibles, es decir, para cultivar alimentos para los
automóviles.
En nuestro País la crisis también se deja sentir, las agriculturas y
ganaderías familiares están siendo las más vulnerables ante las
subidas de precios desproporcionadas de los costes de producción,
como ocurre con el sector del ovino. Los precios de los alimentos
suben indiscriminadamente sin tener repercusión alguna en las rentas
de los agricultores. El acto de producir alimentos poco a poco se va
privatizando, quedando en manos de los que tienen recursos
económicos para la adquisición de derechos productivos. El acceso a
los recursos naturales para practicar una agricultura familiar se hace cada vez más difícil. La
tierra, el agua y las semillas, dejan de ser recursos gestionados por los
campesinos y las campesinas para uso de una agricultura social.
Claramente, las agro negocios de las transnacionales quieren acabar
con la agricultura familiar, e impedir que sean los campesinos/as los
que alimenten a las personas en el mundo, dado que sus objetivos son
controlar el mercado mundial de los alimentos y convertir la producción
campesina en producción industrial. Después de expropiar a muchos
pequeños campesinos, explotan a los consumidores aumentando los
precios mundiales de alimentos.
La operación de las transnacionales en los agro negocios, es contraria
a los seres humanos y a la sostenibilidad del planeta, no deberíamos
permitirles continuar con sus operaciones. Deberíamos pararles y
volver a reivindicar los derechos de los pueblos a la agricultura, el
derecho a producir buenos alimentos para todo el mundo.
Un año más el 17 de abril se conmemora el DÍA INTERNACIONAL DE
LA LUCHA CAMPESINA. Poner en tela de juicio el papel que
desempeñan los agro negocios de las transnacionales y sus efectos
en la crisis alimentaria global, es el objetivo de ésta convocatoria para
este año.
ABRIL 2008
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